"Ayer fui inteligente y quería cambiar el mundo... Hoy soy sabio y me cambio a mí mismo"

Y llegó la Navidad, y con ella nos invaden luces brillantes por las calles, dorados, rojos y verdes, cuánto más llamativo mejor, villancicos donde quiera que vayamos y en casa revistas de juguetes con tachones, mesas llenas de polvorones y turrones…

 

En estas fechas nos volvemos locos en la cocina, tiene que quedar bonito, bueno, sabroso, que les guste a todos…

 

No queremos caer en consumismos (o eso decimos siempre) pero tengo que comprar un detallito para mi madre, es que se lo merece… Ah! Y claro mi pareja, una cosita solamente… ¿y los niños? Los niños!!! Tenemos que organizar dónde los dejamos en estas fechas mientras trabajamos, compramos, cocinamos…..

 

 

 

STOP! Para, no sigas corriendo.

 

Es Navidad, es mejor hacer las cosas con tranquilidad, calma, alegría y entusiasmo.

 

 

 

Es tiempo para disfrutar de familia y amigos. Escuchar a quien hace tanto tiempo que no ves. Decir y demostrar lo que no hemos hecho durante el año, y lo más importante, dedicarle tiempo a nuestros pequeños.

 

 

Vive al día, disfruta de cada momento que pasas con los tuyos. Antes de que empiece el nuevo año aprovecha para hacer un análisis sobre tu vida, toma conciencia de lo que te rodea, ¿está todo bien a tu alrededor?, ¿te sientes a gusto contigo mismo?... una sola persona no puede cambiar el mundo, pero puedes empezar por ti mismo, tú eres responsable de tu mundo, haz que sea feliz y bonito.

 

Quédate con las cosas que te gustan de ti y cambia lo que no.

 

Ámate porque sólo si te amas puedes amar a los demás. Cuida a tu niño interior y no te avergüences de que salga a la luz.

 

Aprovecha estas fiestas para perdonar esas cosas que tienes dentro, sácalas y déjalas marchar, no hacen bien en tu interior.

 

Mira a los que tienes a tu alrededor y ámalos con la mirada, diles que les quieres, disfruta de todos los que están.

 

 

 

Vive, sueña, sonríe y disfruta de la vida siempre, pero empieza ya, que es NAVIDAD!!!